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En esta ocasión queremos graficar la manera en que hoy todos somos “Datadependientes” o dependientes de los Datacenters, ésas bóvedas de almacenamiento virtual que resguardan la propiedad más valiosa del mundo: nuestros datos. Esa gran cantidad de información que proporcionamos segundo a segundo cada vez que usamos cualquier dispositivo conectado  a internet, es esa misma información la que finalmente se convierte en un activo importante a resguardar para cualquier compañía.

El terremoto de 8,8 Mw que sacudió a Chile el 27 de Febrero 2010, fue un claro recordatorio del siempre potencial carácter destructivo de la naturaleza,  una advertencia de que en cualquier momento los daños causados ​​por fuerzas fuera de nuestro control pueden causar grandes estragos. Finalmente, podemos reconstruir posesiones, pero ¿Qué es lo que sucede cuando nuestra información está amenazada?

Hoy en día, gran parte de nuestras vidas depende de centros de datos: nuestras interacciones diarias en  medios sociales, la infraestructura del transporte que usamos, la accesibilidad y la gestión de las finanzas personales y corporativas,  la prestación de servicios públicos, etc.  Los centros de datos son fundamentales para el acceso a registros médicos, sistemas bancarios, mercados de valores y a las diferentes necesidades de comunicación y de comercio que tenemos todos los días. Actualmente, hay más de 500.000 instalaciones de centros de datos críticos en todo el mundo. Estos pilares base de procesamiento y almacenamiento de la información son esenciales para nuestra vida cada vez más conectada a Internet.

De cara al futuro, se espera que el número de dispositivos que dependen de los centros de datos aumentara significativamente con el fenómeno de Internet de las Cosas (IoT). Los problemas de TI y los cortes de los centros de datos pueden costar caro, por ejemplo, en el sector financiero miles de millones de dólares en ingresos perdidos y multas cada año. Si bien esto afecta la confianza de inversionistas y a las ganancias del sector a corto plazo, somos nosotros mismos como consumidores  los que finalmente  nos llevamos la peor parte de las interrupciones. Imagina  estar de vacaciones sin poder acceder a tu cuenta bancaria o tarjetas de crédito. O ¿Qué pasa si tu sueldo no puede ser pagado o el pago de tu auto nuevo no se ha podido procesar porque el centro de datos sufrió un corte? Cualquier interrupción de los centros de datos pone en relieve la fragilidad de la economía mundial y cómo las actividades más cotidianas dependen del acceso a los datos a través de Internet.  

 
Moviendo Personas por Miles de Millones

Consideremos a Google y su ambicioso proyecto de “autos sin conductor”. Estos autos podrían generar más de 1 GB de datos por segundo utilizando sus tecnologías avanzadas de recopilación y procesamiento de imágenes. Multiplica esto por la cantidad de autos que Google espera fabricar en un futuro próximo y la montaña de datos se vuelve insondable.

Sin un datacenter, este auto podría convertirse en poco más que un lugar para permanecer seco mientras llueve y esperas un taxi. Pero pensemos en algo más cotidiano, el agua y la energía distribuida a nuestro hogar es gestionada por centros de datos. Semáforos, señales de rutas, incluso la información de tráfico en vivo, dependen también de estas instalaciones.  

 
Blanco de Destrucción

Las tecnologías emergentes hacen ver al mundo moderno demasiado expuesto, sobre todo en una era de terrorismo global y como tal los centros de datos son considerados blancos estratégicos. Pérdidas de datos pueden ocurrir y ocurren siempre,  incluso cuando no existen intenciones previas, eventos fuera de nuestro control son inevitables.  

Por ejemplo, los cables submarinos que transportan tráfico de datos entre continentes son una víctima constante para tiburones hambrientos y barcos. En las organizaciones el objetivo es  centrarse estrictamente en la seguridad,  los retos de seguridad de la información y datos están en manos de áreas de TI.  

 
Nuestras Vidas en Manos Digitales

Luego de este fugaz recorrido de como aplica a diario la importancia del correcto funcionamiento de un centro de datos, concluimos que su importancia en nuestras vidas personales y profesionales no puede ser exagerada. Un servidor fuera de lugar y  afectará tanto a un Holding Financiero  como a usuarios de Netflix durante un domingo por la tarde. Los centros de datos son ahora entidades simbióticas no podemos separarnos de ellos. Su importancia aumentará en la medida que lo que queda de servicios no digitales se vean perturbados por la tecnología.  

Gartner predice que el siguiente año se destinarán más de $ 143 mil millones a centros de datos en todo el mundo. Dejando un poco de lado términos técnicos y procesos específicos acerca del almacenamiento, ya es tiempo de abordar la tecnología con una mirada más cotidiana, con la fuente de lo que vivimos a diario.

 

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